El Mantenimiento ante el reto de la gestión energética.

Como se comentó en el articulo anterior  la legislación europea en favor de la eficiencia energética en el ámbito residencial y terciario está produciendo una transformación del negocio en el ámbito del mantenimiento de  las instalaciones de climatización. Al negocio tradicional de gestión por parte de una empresa instaladora mantenedora habilitada  tanto de la instalación como del mantenimiento de los equipos; calderas, enfriadoras, Unidades Terminales de Aire, etc…  se van abriendo otras modalidades de prestación de servicios que se traducen en un cambio de la fórmula contractual entre empresa y cliente.

Los contratos de Operación y Mantenimiento, con amplias responsabilidades para el mantenedor, van ganando terreno poco a poco en determinados ámbitos. Liderando el proceso se encuentran las Administraciones Publicas a través de la modalidad de contratos de servicios energéticos,  que reúnen en un único contrato varias prestaciones que van desde el mantenimiento preventivo puro y duro hasta la contratación de la energía. Se trata sobre todo de una nueva concepción de la relación entre la propiedad y la empresa prestadora del servicio, en el que el propietario quiere conocer y fijar de antemano sus costes de explotación en materia de calefacción, agua caliente sanitaria y climatización.

El propietario del edificio, bien sea una comunidad de propietarios, una empresa o un organismo público está comenzando  a actuar como promotor.  Dispone del dinero necesario o de financiación suficiente para construir o reformar su instalación, firma un contrato para su ejecución y paralelamente, otro para la operación y el mantenimiento de la misma. El precio y la duración de estos contratos suelen estar fijados en función de varios factores;  la financiación, el retorno de la inversión  a través del ahorro de energíamantenimiento preventivo legal, mantenimiento correctivo  y/o compra de energía.

Normalmente suelen contener una parte fija que incluye la financiación de la obra o de la reforma, además de los costes de mantenimiento preventivo y otra variable, en función de consumos tanto de fungibles de la instalación como de energía. Podemos decir pues que la principal razón que mueva al cliente a contratar la operación y el mantenimiento de su instalación de climatización es asegurar un escenario a medio y largo plazo, en el que conoce de antemano sus costes.

Pero ésta no es la única, otra de las razones por la que las propiedades comienzan a inclinarse por este tipo de contratos  es la exigencia de resultados. En la sociedad actual, cada vez es más frecuentes la exigencia de resultados a la hora de firmar un contrato de servicios. De esta forma en los nuevos modelos se pretende establecer un paralelismo entre  la facturación de la empresa mantenedora  y  los resultados obtenidos en materia de eficiencia energética y nivel de confort ofrecido.

De esta forma el propietario traslada la gestión de la explotación de las instalaciones, a la empresa de mantenimiento y si ésta quiere ganar dinero, tratará de aplicar los mejores sistemas de gestión posibles. Si no lo hace, perderá dinero.

En este nuevo escenario no sólo es importante redefinir los objetivos de la relación entre empresa de mantenimiento y propiedad, sino que es fundamental que cada uno adecue sus actuaciones al nuevo modelo. El principal objetivo del contrato ya no es dar respuesta a una exigencia legal contenida en un reglamento de seguridad industrial, sino que su razón de ser es el beneficio mutuo entre empresa y cliente. 

La empresa de mantenimiento debe entender que ya no es suficiente con operar y mantener una instalación de la mejor forma posible, sino que su objetivo deber ir encaminado a  obtener un resultado económico y por tanto debe asumir riesgos,  involucrándose en la gestión de la instalación.

Por contra el cliente sino quiere verse afectado negativamente, debe asegurarse de que el mantenedor cumple sus objetivos y gana dinero, de lo contrario tratará de obtenerlo reduciendo costes, lo que puede significar un mantenimiento defectuoso de sus instalaciones, con el consiguiente deterioro que esto origina. 

Leer más